Triste, sola (y en recesión)

La desaceleración en Alemania confirma el fiasco de su nacionalismo exportador

La Conferencia de Seguridad de Munich es un cónclave atlantista que reúne anualmente en la capital bávara a los responsables políticos del militarismo europeo y norteamericano, ministros de defensa y exteriores, con los actores empresariales del complejo militar industrial de ambas orillas del Atlántico y sus propagandistas, periodistas y expertos de think tanks a sueldo de los anteriores. A esta especie de aquelarre imperial se suele invitar a algunos personajes del resto del mundo, en una proporción de uno sobre treinta, para dar color al evento. En su última edición esta obscena asamblea guerrera ha retratado el creciente aislamiento de Alemania en el actual desorden mundial.

Ha quedado en evidencia la simple realidad de que el país “jefe” de la Unión Europea está tan rodeado de problemas como sus vecinos; la Francia de Emmanuel Macron, un político acabado que sigue gesticulando, y la Inglaterra del embrollo del Brexit, donde ya se propone la humillante repetición del referéndum para lograr el resultado correcto, como ocurriera antes en Dinamarca e Irlanda.

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, llegó a Munich procedente de Varsovia. Allí había organizado pocos días antes una “conferencia de guerra contra Irán” -en palabras de Netanyahu- a la que asistieron Israel, los aliados árabes y Polonia, pero no los principales países europeos. Pence amenazó en Varsovia con romper la OTAN y “crear aún más distancia entre Europa y EE.UU”, si los europeos, que han puesto en marcha un precario mecanismo para amortiguar sanciones extraterritoriales americanas contra las empresas que se atrevan a mantener relaciones con Irán, no colaboran en la demolición del acuerdo nuclear con Teherán. También arremetió contra el gaseoducto en construcción, Nord Stream 2, con el que Rusia incrementará su suministro de gas a Alemania, y de allí a Europa, bajo las aguas del Mar Báltico.

“No podemos garantizar la defensa de Occidente si nuestros aliados dependen del Este”, dijo Pence, al tiempo que el embajador americano en Berlín, Richard Grenell, enviaba cartas a las empresas alemanas subrayando que, “las compañías relacionadas con exportaciones energéticas rusas están participando en algo que conlleva un riesgo considerable de sanciones de EE.UU.”.

La simpática nota del embajador, un tipo que apoya abiertamente al partido racista y ultraderechista alemán Alternative für Deutschland, llegó a Munich junto con un informe del diario Handelsblatt que citaba fuentes de la administración Trump, advirtiendo que Washington se dispone a declarar las importaciones de coches alemanes a Estados Unidos como “riesgo a la seguridad nacional de Estados Unidos”.

En medio de este espectáculo, los políticos alemanes hacen como si no pasara nada. Sí, en su discurso en Munich, Merkel, la canciller que no protestó ante la evidencia de que la NSA espiaba sus comunicaciones, criticó lo de los coches alemanes como riesgo de seguridad y fue muy aplaudida por ello, pero el tono lo dieron sus ministros de defensa y exteriores al “reafirmar un claro compromiso con la OTAN y el partenariado con los Estados Unidos”, como si no pasara nada. Pero claro que pasa.

La presión de Trump empuja a los europeos a autonomizarse, a abordar planes crear un ejército europeo, una política energética que precisa necesariamente unas relaciones normales con Rusia, lo que supone tener un poco en cuenta los intereses de seguridad de Moscú, etc., etc., pero las cosas son complicadas. Quizá hay esperanzas de que Trump sea un fenómeno pasajero y que su sucesor regrese a las relaciones anteriores, cosa poco probable, pero hay también claras señales de esquizofrenia en el establishment alemán, que tiene el corazón partido entre los atlantistas irredentos y los que quieren hacer negocios con Rusia, China e Irán. En los dilemas que se presentan, la propia desintegración que el liderazgo alemán en la UE ha propiciado se vuelve contra Berlín.

¿Una política energética común? Si, pero Francia ya no puede conformarse con lo que se vislumbra con el Nord Stream 2. No tiene que ver con la cacareada independencia del suministro. La UE recibe gas de; Noruega, Argelia, Qatar, Nigeria, Azerbaidján, Perú y Trinidad y Tobago, además de Rusia. El suministro de todos esos países supera con creces el ruso. Lo que ocurre es que a Francia no le hace gracia que Alemania se posiciones como “hub” gasístico continental, a menos que se consienta en darle a ella el papel de distribuidor continental de energía nuclear. El 22 de enero, el ministro de energía alemán, Peter Altmaier, glosaba “el abandono en paralelo” del carbón y la energía nuclear. Días después, París respondió retirando su apoyo al Nord Stream 2 y forzando una negociación in extremis para impedir que la Comisión Europea bloqueara el gaseoducto.

¿Un ejército europeo? Sí, los alemanes piensan en ello, hasta proponen “europeizar” (un verbo sinónimo de “germanizar”) la disuasión nuclear francesa. Pero en París el jefe del Estado Mayor, François Lecointre, ha dejado claro que ese recurso francés no es socializable. “La autonomía de las fuerzas nucleares francesas está garantizada por los menos hasta el 2050”, ha dicho. Los alemanes tienen en su suelo decenas de bombas nucleares de Estados Unidos, en las bases de Büchel y Ramstein. La cifra exacta no la conocen ni siquiera los políticos alemanes que tampoco se atreven a decirles a los americanos que se las lleven de vuelta a su país como desea la mayoría de los alemanes. Y en temas de defensa, los franceses están mucho más cerca de los británicos en cuestión de cooperación militar-industrial, que de los alemanes, por razones históricas obvias.

Sin acuerdo en las dos cuestiones esenciales, energía y defensa, la autonomización europea sería complicada, incluso si la Unión Europea no estuviera en proceso de desintegración como resultado, fundamentalmente, del nacionalismo exportador alemán que llamamos “liderazgo alemán”. Y, eh aquí que hasta eso está pinchando.

La mezcla de la ruina y desapego de los socios europeos, en el Sur (Italia), en el Este (Polonia y compañía), de la incertidumbre del Brexit, del agotamiento del vendedor de alfombras del Elíseo, de las sanciones y amenazas comerciales de Estados Unidos, del enfriamiento chino, la estúpida guerra fría con Rusia y sus sanciones, y demás, ha acabado afectando a la propia estrategia alemana. Solo las barreras de Trump pueden reducir a la mitad la exportación de coches alemanes a Estados Unidos. El automóvil es el sector clave de la exportación alemana, que responde de la mitad del PIB. Alemania es una especie de “China europea” en su dependencia de la demanda del consumidor extranjero, con la diferencia de que China tiene un potencial enorme en su mercado interior que lleva años potenciando. La miseria de los sueldos en Alemania, el avance de la precariedad y de todo lo que se ha elogiado del modelo alemán en Europa, se está volviendo contra ella. Llegamos así a la actual recesión. La agencia federal de estadísticas dice que aún no, que se ha rozado la recesión, pero, pese a sus trucos de contabilidad, el hecho es que llevamos dos trimestres de desaceleración en Alemania y probablemente habrá un tercero… La supuesta granja modelo que daba lecciones a diestro y siniestro esta siendo víctima de su propia estrategia avasalladora, prepotente y egoísta.

(Publicado en Ctxt)

 

6 comentarios en “  Triste, sola (y en recesión)”

  1. Hola rafael !
    Permite te tutee. Habia perdido la pista de tus crónicas pero ahora, llevo unos meses, te he recuperado.
    Leer lo que escribes es un regalo para nostros tan rodeados de desinformación malsana y perversa.
    Sigue así.
    Saludos

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  2. Alemania sufre del síndrome de la ocupación militar y sus politicos incluso antes de imaginar algo deben de calcular acertadamente si le agradara o no a Washington, porque aunque es cierto que se permite algún margen de maniobra para guardar las apariencias, todos saben que al final las cosas deben ser como decidan los ocupantes.
    Eso frena toda iniciativa de gobierno, los politicos no se atreven a arriesgarse porque saben que no pueden contar ni con la solidaridad de los colegas del mismo partido espantados con la probabilidad de perder su carrera política y ver afectado el bienestar de sus familias si enojan a quienes no deben.
    Nada nuevo, lo mismo sucede al Japon, un estado fantoche al que de nada sirve el desarrollo economico y tecnológico porque no pasa de ser una colonia con miles de guaruras en el control contra impotencia de la población.
    Ahora para mayor vergüenza, incluso deberán comenzar a pagar mas por la ocupación militar por no ser capaces de gobernar y defenderse y por si mismos como si fueran tribus barbaras. Es una antigua tradición desde los antiguos imperios pagar una gabela al conquistador.
    Por eso los politicos pragmáticos se deciden por parasitar la democracia, vivir una buena vida, algo que algunos lo hacen por todas sus vidas con la clásica excusa de: “si no fuera yo, seria otro”.

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  3. Que alguna cosa passa a Alemanya és evident veient com han tancat tantes fàbriques a la zona d’Essen, Düsseldorf, Dortmund … I com de degradades estan les capitals als barris enganxats al centre urbà, no augura res de bo. També, despatxos d’advocats importants a Köln, només per posar un exemple, en reduir dràsticament el seu treball, han acomiadat als més vells, els que tenen la jubilació a prop, d’aquesta manera van esbaldint als treballadors que més cobren sense renovar la plantilla o, si ho fan, amb contractes que fan posar vermell al més innocent.
    El baròmetre camina cap al dolent…..
    Malgrat tot, que tinguem bona proa!!.

    Mercès, sempre ens poses el dit a la nafra per fer-nos rumiar.

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  4. La información que proporciona Rafael Poch en una “rara avis” en el yermo panorama español. Desgraciadamente somos una colonia de Alemania y ésta de USA. Cuando el imperio aprieta obedecemos como humildes súbditos , al igual que la decadencia de Estados Unidos la de la UE no será rápida y su fuerza no es baladí. Recordemos el caso de Grecia , un partido tipo Podemos doblegado hasta besar los pies de los alemanes mientras el pueblo se empobrecía día a día. La OTAN, la UE y USA tiene múltiples mecanismos para obligarnos a seguir sus mandatos. Recordemos , entre otros , el caso Gladio. Simplemente hay que ver la histeria antirusa en todos los medios de comunicación, la capacidad de hacer tragar al vulgo con ruedas de molino es inmensa y , económicamente, si Alemania estornuda nosotros cogeremos otra pulmonía.
    De nuevo enhorabuena por una información tan clara .https://universalcuriosity.blogspot.com/

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