El veto de Hungría y Eslovaquia está frenando actualmente el apoyo de la UE a Ucrania. Para los grandes medios de comunicación alemanes, la cuestión está clara: Orbán y Fico son conocidos por ser conflictivos y amigos de Rusia y, como quinta columna de Moscú, bloquean una línea común. Sin embargo, se tiende a olvidar que los dos Estados centroeuropeos también tienen buenas razones para su postura negativa hacia Ucrania. Ambos países dependen del suministro de petróleo ruso y Ucrania está librando actualmente una guerra contra la infraestructura por la que el petróleo ruso fluye hacia Hungría y Eslovaquia. Pronto podrían producirse graves escaseces en esos países. El hecho de que la UE y la OTAN acepten sin más este tipo de ataques contra dos Estados miembros recuerda de forma sorprendente al sabotaje de los gasoductos Nord Stream. Pero Hungría y Eslovaquia no son Alemania.
Autor: Jens Berger









