Después de Gaza la pregunta que se hace, desde el vértigo, el sector consciente de la opinión pública europea es la de cómo explicar la complicidad y cooperación de los gobiernos, instituciones y medios de comunicación europeos con el genocidio colonial israelí. La respuesta está en la historia. La historia colonial europea es el nexo entre los gobiernos occidentales y la masacre israelí.
Por razones obvias, el colonialismo francés, competidor histórico, no ha sido exaltado por la industria anglosajona del entretenimiento y como mucho ha sido considerado como defectuoso pariente de la familia imperial. Sin embargo, su génesis ilustra a la perfección una dualidad supremacista plenamente vigente hoy: la de unas democracias occidentales relativamente libres hacia adentro -hoy en claro proceso de involución- y dictatoriales hacia afuera.
El líder del Partido Popular Europeo (PPE), el político alemán de la CSU Weber, lanza cada día nuevas propuestas sobre la «defensa» europea. Su última idea: los 27 Estados miembros de la UE deben prestarse asistencia militar.
Autor: Eric Bonse
Para ello, Weber quiere reforzar la cláusula de asistencia del Tratado de la UE (artículo 42.7). Esta cláusula establece que, en caso de ataque, los Estados miembros de la UE deben ayudar «con todos los medios a su alcance».
Después de Gaza la pregunta que se hace, desde el vértigo, el sector consciente de la opinión pública europea es la de cómo explicar la complicidad y cooperación de los gobiernos, instituciones y medios de comunicación europeos con el genocidio colonial israelí. La respuesta está en la historia: es la historia colonial europea la que emparenta a los gobiernos occidentales con la masacre israelí.
Roser Gari es una activista madrileña que vive en Berlín y ha acompañado como observadora a muchos activistas que están sufriendo represión política por apoyar la causa palestina con su grupo Palestine on Trial y han publicado varios informes al respecto. Hablamos con ella para que explique lo que está ocurriendo con las personas solidarias con Palestina en Alemania. Desde octubre de 2023 puede haber unos 11.000 juicios relacionados con el movimiento pro-palestino, estima.
La Rusia actual es un país diferente al que entró en guerra, con un mayor sentido de cohesión social y confianza en su propia viabilidad como nación.
Autora: Anna Matveeva
Tras su surgimiento tras el colapso soviético, la nueva Rusia se enfrentó al complejo problema de desarrollar una identidad nacional que pudiera abarcar las contradicciones radicales del pasado de Rusia y fomentar la integración con Occidente, al tiempo que se mantenía la singularidad rusa.
La guerra de Ucrania ha cambiado significativamente la actitud del público hacia esta cuestión y ha llevado a la mayoría de la población rusa a consolidarse en torno a un conjunto de ideas nacionales. Esto ha contribuido a la resistencia que Rusia ha mostrado en la guerra y ha ayudado a frustrar las esperanzas occidentales de que la presión económica y las numerosas bajas socavaran el apoyo a la guerra y al presidente Vladimir Putin. A juzgar por las pruebas disponibles hasta la fecha, hay muy pocas esperanzas de que estos objetivos occidentales se alcancen en el futuro.
Tras las nuevas amenazas arancelarias del presidente estadounidense Trump, se especula mucho sobre el «bazuca comercial» europeo: la ley de la UE contra las medidas coercitivas ACI, siglas de Instrumento Anti coyuntural. Sin embargo, esto es solo una caja de herramientas. El verdadero «bazuca» es muy diferente. El tan citado ACI probablemente desempeñará un papel central en la cumbre especial de la UE del jueves. Prevé la defensa contra la presión económica, por lo que encaja perfectamente con las amenazas de Trump de imponer aranceles punitivos. Sin embargo, es una caja de herramientas y no un arma. Entre los instrumentos se encuentran los aranceles punitivos, el no reconocimiento de patentes y la exclusión de determinados productos o empresas del mercado europeo. Esto duele, pero es más bien una estocada. El verdadero «bazuca» se encuentra en otro lugar: en los bonos del Estado estadounidense, con los que los europeos financian la enorme deuda de EE.UU. Los inversores europeos han invertido un total de ocho billones de dólares en bonos estadounidenses y otros valores. Si reestructuraran sus inversiones y retiraran parte del capital de la zona del dólar, esto afectaría gravemente a los Estados Unidos, altamente endeudados. Es «la palanca más arriesgada de Europa», escribe el Handelsblatt Grönland-Streit: Setzen Europäer US-Anleihen als Machtinstrument ein?, pero es precisamente una palanca. Si la UE realmente quisiera, podría utilizarla. No mediante una orden del sanedrín de Bruselas, sino a través de decisiones nacionales coordinadas de compra y venta. Dinamarca ya ha comenzado a deshacerse de los bonos estadounidenses. Sin embargo, hasta ahora no parece que los europeos quieran seguir el ejemplo de los daneses y jugar duro con Trump. El verdadero «bazuca» permanece en el armero. Se admiten apuestas.
Un intento de pronóstico a corto plazo desde Moscú
Autor: Dmitri Trenin (*)
La experiencia demuestra que hacer predicciones, incluso a un plazo relativamente corto, como el próximo año, es una tarea arriesgada. Hay muchas posibilidades de darse cuenta muy pronto de la propia ingenuidad y de la incapacidad de ver a tiempo cosas que, en retrospectiva, parecen obvias. No obstante, siempre es interesante intentar vislumbrar el futuro y destacar las tendencias clave del desarrollo de las relaciones internacionales. ¿Qué sucederá en la arena mundial en 2026?