Trump es un matón y la UE le trata con respeto. A un matón no se le puede tratar con respeto, porque te pisará aún más. La única manera de tratar a un matón que te agrede es, como dijo el cenetista catalán Joan Peiró hace muchos años, darle una patada “en la cruz de los pantalones”. Esa es la dialéctica que los matones entienden, pero la UE le ríe las gracias a esta especie de ridículo Nerón narcisista que dirige en Washington una administración de aficionados que está acelerando el ocaso de su superpotencia.

La actitud de la UE hacia Trump es todo lo contrario de la que han mantenido con notable eficacia China, Brasil y hasta los llamados hutíes del Yemen.
China respondió a las amenazas de guerra comercial total de Trump con el corte de toda exportación de tierras raras a Estados Unidos, un recurso del que Pekín dispone de alrededor del 45% global y Estados Unidos menos del 2%. Trump tuvo que desdecirse.
Trump amenazó a Lula con gravámenes del 50% sobre todo el comercio brasileño si se encarcelaba por tentativa de golpe de estado a su amigo Bolsonaro. Brasil no cedió, los precios del café y la soja subieron en Estados Unidos y Trump reculó.
Trump atacó Yemen causando gran destrucción y muerte pero no consiguió su objetivo de que cesaran los ataques contra buques israelíes o con destino a Israel y al final tuvo que firmar un alto el fuego en Omán, el pasado mayo, mientras el propio matón dijo que sus adversarios tenían “mucho valor”.
En América Latina China es el principal socio comercial de casi todos. La pretensión de que países como Chile, Ecuador o Brasil que mantienen enormes relaciones económicas con China renuncien a ellas por miedo a lo visto en Venezuela, es completamente irreal. Es incluso improbable que funcione con la propia Venezuela, por lo que la agresión del 3 de enero se parece mucho más a un gesto de debilidad que de fortaleza que se acabará volviendo contra los propios Estados Unidos. Un análisis relativamente optimista sobre el secuestro de Maduro y la agresión a Venezuela – Rafael Poch de Feliu
En Oriente Medio hay un realineamiento desfavorable para Israel. Netanyahu está más amenazado que nunca por los escándalos de corrupción de su entorno, particularmente el llamado “Qatargate”, por lo que el escenario de un nuevo ataque contra Irán se hace cada día más probable, mientras el tráfico de armas estadounidenses hacia Israel, vía la base alemana de Ramstein, está siendo muy fluido en los últimos días. El ministro de exteriores de Omán, un país de tradición mediadora, Badr Al-Busaidi, ha abandonado toda ambigüedad al declarar que la fuente de inestabilidad en la región no es Irán, sino Israel.
El mundo está girando y en ese contexto, la Unión Europea continua lamiéndole las botas a Trump sin recibir más que nuevos y mayores desprecios. El de Groenlandia podría ser sensacional. El lunes el subdirector del Gabinete de Políticas de la Casa Blanca Stephen Miller dijo que Estados Unidos debe ser territorio de Estados Unidos. “Nadie luchará militarmente contra Estados Unidos por el futuro de Groenlandia”, dijo. ¿Por qué la UE mantiene hacia Estados Unidos una actitud tan contraproducente y demencial? La derrota militar de la OTAN en Ucrania está servida y va a fracturar aún más a eso que conocemos como “Occidente”.
Como dice Anatol Lieven, La UE, un manicomio entre Ucrania y Groenlandia – Rafael Poch de Feliu “para defender a Ucrania un país que no es miembro de la OTAN ni de la UE, la UE y la OTAN tendrían que aceptar la invasión del territorio de un miembro real de la OTAN, Dinamarca. Si esto ocurre, será una humillación que nos convertirá en el hazmerreír del mundo. Hace tiempo que la imagen de la UE se ha roto en todo el mundo, ahora la pérdida de Groenlandia la haría añicos a los ojos de los propios europeos”.
En solo un año Trump ha volado el derecho internacional, toda diplomacia y cualquier derecho humano y nacional, apoyando y armando el genocidio israelí, atacando a Irán en medio de una negociación, bombardeando Nigeria, colocando a un líder yihadista en el gobierno de lo que queda de Siria, atacando a Venezuela, secuestrando a su presidente y manteniendo y profundizando los ataques contra Rusia vía Ucrania. La UE colabora activamente en casi todo eso.
Cuando Ucrania sea derrotada los reproches entre Estados Unidos y la UE subirán de tono. Los gobiernos e instituciones europeas se resquebrajarán aún más y ¿qué será de la Otan?, se ha preguntado hasta la ahora amenazada primera ministra danesa.
Trump es un matón y la UE le trata con respeto. A un matón no se le puede tratar con respeto, porque te pisará aún más.
(Publicado en Ctxt)
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