En este artículo Enrico Tomaselli explica cómo Israel está intentando ampliar peligrosamente el conflicto de Oriente Medio ante los problemas que está teniendo con la masacre de Gaza y el rechazo unánime a la limpieza étnica de los palestinos. https://giubberosse.news/2024/
Autor: Enrico Tomaselli
El violinista rubio poniéndole música a la masacre. Una imagen que ilustra el suicidio moral de la prensa sionista.
En este artículo Joseph Massad, profesor de la Universidad de Columbia, expone que la resistencia palestina se sitúa en la historia de la lucha anticolonial y que, del mismo modo, la guerra genocida de Israel es perfectamente reconocible como continuación de una larga y conocida serie colonial.
El horror que Israel y sus patrocinadores occidentales han sentido desde la operación de represalia de Hamás del 7 de octubre proviene de su desprecio racista por los palestinos autóctonos, que les llevó a creer que Israel nunca podría ser atacado militarmente con éxito. Pero este sentimiento de humillación occidental por el hecho de que un pueblo no europeo colonizado y «racialmente inferior» pueda resistir y derrotar a sus colonizadores no carece de precedentes en los anales de la historia colonial. A finales del siglo XIX, los británicos sufrieron una derrota colonial de lo más ilustre a manos del ejército del reino zulú. Durante la batalla de Isandlwana, en enero de 1879, en el sur de África, el ejército zulú, compuesto por 20.000 soldados ligeramente armados, humilló a las fuerzas coloniales británicas, a pesar de su superioridad armamentística, matando a 1.300 (700 de ellos africanos) de un total de 1.800 soldados invasores y 400 civiles. La batalla dejó entre 1.000 y 3.000 fuerzas zulúes muertas.
Como parte de su ataque genocida contra Gaza, Israel está asesinando a trabajadores de los medios de comunicación a un ritmo sin precedentes para impedir que el mundo vea las atrocidades incalificables que lleva a cabo.
Autora: Amanda Yee
Israel asesina intencionalmente a periodistas en Gaza. Mientras lleva a cabo su ataque genocida contra el enclave – habiendo asesinado al menos a 13.000 palestinos y palestinas hasta la fecha – asesina simultáneamente a trabajadores de los medios de comunicación para impedir que el mundo vea las atrocidades incalificables que lleva a cabo.
A veces los crímenes de Israel son tan horribles que al principio ni siquiera entiendes lo que estás viendo. Te quedas mirando tratando de encontrarle sentido a lo que estás viendo durante un rato, como harías si de repente vieras un extraterrestre o un duende o algo así.
Me pasó ayer cuando estaba viendo un reportaje de Sky News sobre un adolescente al que las fuerzas israelíes dispararon en Jerusalén por celebrar la liberación de prisioneros palestinos en las negociaciones con Hamás sobre los rehenes. Lo estaba viendo pensando, debo estar malinterpretando lo que estoy viendo. Sé que Israel hace cosas asquerosas, pero seguramente no se trata de que hayan disparado a un niño por alegrarse de algo.
Entonces, como ha sucedido tantas veces en los últimos dos meses, seguí observando y me enteré de que sí, de hecho eso es lo que sucedió. Se ve a la teniente de alcalde de Jerusalén Fleur Hassan-Nahoum defendiendo el tiroteo diciendo que «parte del acuerdo es que no habría celebraciones por la liberación de intentos de asesinato» (en realidad esto no formaba parte del acuerdo, sólo era un decreto emitido por el ministro de Seguridad Nacional de Israel) y afirmando deshonestamente que «estamos hablando de la liberación de intentos de asesinato» (la gran mayoría no han sido condenados por ningún delito y se les ha negado cualquier proceso debido por las acusaciones contra ellos).
El grupo Eve6 resumió muy bien lo que se sintió al ver el vídeo de los comentarios de la teniente de alcalde, tuiteando: «Lo más destacable de este vídeo es su seguridad en sí misma. Como si estuviera sumamente segura de que ‘disparamos al adolescente porque estaba de fiesta’ es algo que la gente encontrará razonable».
Tuve la misma experiencia al leer sobre los cinco bebés prematuros que fueron abandonados a su suerte después de que las IDF asaltaran el Hospital Pediátrico al-Nasr en Gaza a principios de este mes, sus cuerpos en descomposición sólo fueron descubiertos cuando el alto el fuego temporal permitió el acceso al hospital. Es una locura increíble: ¿atacaron un hospital pediátrico? ¿Y luego dejaron morir allí a los bebés? ¿Queee…?
La única razón por la que nos enteramos de esto ahora es porque la pausa en los combates permitió a los periodistas introducir cámaras en el edificio y mostrar al mundo los bebés muertos. Esto nos recuerda el informe de Politico inmediatamente antes del alto el fuego, en el que se afirmaba que a la Casa Blanca le preocupaba que «una consecuencia no deseada de la pausa» fuera «que permitiera a los periodistas un acceso más amplio a Gaza y la oportunidad de iluminar aún más la devastación allí y de volver a la opinión pública contra Israel».
De hecho, desde el inicio de la pausa en los combates, el mundo ha recibido imágenes de drones de las principales plataformas, como Reuters y The Washington Post, que revelan vastas extensiones de terreno urbano completamente destruidas por un manto de explosivos militares israelíes que se extiende de manzana en manzana. Al observar la devastación flagrantemente indiscriminada causada por el asalto israelí a Gaza desde el 7 de octubre, queda claro que el ejército no tiene como objetivo a Hamás, sino a la propia Gaza.
Me ha sorprendido lo mucho que he dormido desde que empezó el alto el fuego; por eso no he escrito tanto. Supongo que pasar semanas contemplando horrores increíbles que se despliegan en tu pantalla puede ser bastante duro para tu sistema si eres sensible a ese tipo de cosas, así que mi cuerpo ha estado descansando todo lo que ha podido mientras ha habido oportunidad.
Y yo estoy aquí viendo cómo se desarrolla todo desde mi casa en Melbourne. No puedo imaginarme lo que es vivir en medio de este horror durante los dos últimos meses, tratando de encontrar la mejor manera de sobrevivir y, al mismo tiempo, llorando la pérdida de familiares, amigos y vecinos. Todas estas personas han quedado profundamente traumatizadas de maneras que les perseguirán el resto de sus vidas, si sobreviven a la violencia, la enfermedad y las privaciones que están por llegar.
Esto es asombrosamente feo, y podría ponerse mucho más feo cuando termine el alto el fuego. Si hay algo positivo en esta pesadilla viviente, es que es tan terriblemente fea que podría despertar al mundo.
El precio que Israel pagará por el genocidio es la desintegración moral. El genocidio en Gaza es el epicentro de un cataclismo que dividirá la humanidad de manera duradera: el sur del mundo y los suburbios de las grandes metrópolis occidentales rodean la ciudadela blanca con un muro de odio que alimentará la venganza en los meses y años venideros.
Transcripción de la intervención del historiador israelí Ilan Pappé en la Universidad de Berkeley (19 de octubre de 2023)
Autor: Ilan Pappé.
El siguiente texto es una transcripción de la charla que ofreció el historiador israelí Ilan Pappé en la Universidad de Berkeley, California, el pasado 19 de octubre de 2023. Pappé es director del Centro Europeo de Estudios Palestinos en la Universidad de Exeter y autor de diversos libros fundamentales sobre la cuestión palestina y la ocupación israelí.
Una fuente cercana a la dirección política de Hamás afirma que el grupo cree que puede derrotar a Israel, pero reconoce el alto precio que están pagando los que están sobre el terreno.
Una importante fuente árabe ha calificado el atentado de Hamás del 7 de octubre como «el mayor error de cálculo de la historia de todos los errores de cálculo». Una operación que, según personas informadas de los detalles de su planificación, iba a ser una misión táctica destinada a asegurar a dos docenas de rehenes militares como máximo, se convirtió en un caótico alboroto cuando la División militar israelí de Gaza se derrumbó. Cuando combatientes de Hamás y otros actores armados de Gaza irrumpieron en el sur de Israel, atacando bases militares, comunidades de kibbutz y un festival de música, el asalto produjo imágenes espeluznantes de la peor masacre de civiles israelíes desde la creación del Estado. Los grupos de derechos humanos acusan a Hamás de «asesinatos deliberados de civiles, secuestros y ataques indiscriminados» durante unos sucesos que ahora son objeto de una investigación activa por parte de la Corte Penal Internacional. Hasta 250 rehenes fueron secuestrados, algunos de ellos extranjeros. En respuesta, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha prometido erradicar a Hamás de Gaza.
Una campaña de bombardeos de represalia destinada a empujar a más de un millón de personas de la mitad norte del país hacia el sur y hacia la frontera egipcia está a punto de entrar en su quinta semana, y los soldados israelíes y los combatientes de Hamás están enzarzados en una batalla.
Los bombardeos han arrasado el norte de Gaza y matado a más de 9.000 palestinos, según cifras del Ministerio de Sanidad palestino. El conflicto no parece que vaya a remitir, mientras Israel y Estados Unidos se resisten a la creciente presión internacional en favor de un alto el fuego. El buró político de Hamás en Doha se mantuvo al margen de la decisión de Mohammed Deif, comandante de las Brigadas Izz al-Din al-Qassam, de lanzar la incursión, según se informó a Middle East Eye. Pero como parte de la dirección, el ala política de Hamás ha tenido que asumir su responsabilidad y actualmente es una pieza clave en las negociaciones mediadas por Qatar para la liberación de rehenes. Este es el balance visto desde fuera del grupo militante, pero no es como el propio Hamás ve estos acontecimientos. Para saber qué piensa Hamás, MEE habló con una alta fuente palestina en contacto con la dirección política de Hamás. MEE le planteó tres preguntas principales. ¿Por qué se produjo el ataque cuando se produjo? ¿Son alcanzables los objetivos de guerra de Israel? ¿Qué pensará Hamás que ha conseguido cuando acabe la guerra?