Occidente no entiende que su propósito de dominio exclusivo del entorno ruso ya no es viable
Se ha acabado la orientación exclusiva a Occidente en los países del entorno de Rusia. Eso ya es un hecho consolidado en Asia Central, presenta diversos grados y variantes en Transcaucasia y Moldavia, y, si no hay una gran guerra por medio, acabará ocurriendo en los países bálticos y quien sabe si hasta en Polonia. No se trata de la creciente percepción de que Rusia no va a perder la guerra en Ucrania, ni va a sufrir la pronosticada “derrota estratégica”. Mucho menos aún se trata de que Moscú vaya a ser para esos países el nuevo centro gravitacional, como pueda ser el caso de Bielorrusia. La amenaza de un nuevo dominio ruso exclusivo “a la soviética”, es uno de los mitos de la propaganda occidental. La simple realidad es que Rusia ni puede, ni quiere regresar a aquello y que, por el contrario, lleva décadas abierta a un condominio con otras potencias, lo que determina ciertos equilibrios y respetos a la soberanía e integridad de esos países.









