Moscú demuestra que puede incrementar su disuasión sin usar armas nucleares y responder a la escalada de sus adversarios, ampliando de paso las grietas en las instituciones europeas que juegan a la ruleta rusa.

El 21 de noviembre los diversos explosivos de un nuevo misil hipersónico ruso, el famoso “Oreshnik”, impactaron en la ciudad ucraniana de Dnipropetrovsk (rebautizada Dnipró por Ucrania). El objetivo era la fábrica de misiles “Yuzhmash” de esa ciudad. Desde entonces, ni Ucrania ni la OTAN han ofrecido imágenes de las consecuencias del ataque. Ningún periodista ha podido acercarse al lugar y el acceso a la zona está estrictamente vigilado.
Continuar leyendo «Oreshnik visita Yuzhmash»







