En Moscú hay un consenso generalizado en que a menos que el Kremlin trace pronto una línea dura, Estados Unidos y sus aliados de la OTAN no harán sino añadir armas más capaces al arsenal ucraniano, lo que acabará amenazando la capacidad de rusa para detectar y responder a ataques contra sus fuerzas nucleares. El diagnóstico de George Beebe, ex director de análisis sobre Rusia de la CIA.
¿Qué ha cambiado exactamente como resultado de esa elección, aparte de un equipo diferente de hocicos en el abrevadero? El establishment está cercenando los cimientos del consentimiento público a ser gobernado.
La evolución política del viejo continente demuestra el colapso moral de su sistema
Las elecciones al Parlamento Europeo, las de Francia y Gran Bretaña, ilustran la dimensión de la euromiseria. En el país con la mas rica tradición social de Europa, donde la vida casi siempre fue mucho más llevadera y libre que en el resto, se disputa un regreso a Vichy. En la Gran Bretaña de rancia tradición parlamentaria e imperial, el cambio de figuras pronosticado por la derrota conservadora no cambia ni un ápice el asunto. La situación en Alemania, por citar otro país de peso, va en la misma línea. Estamos asistiendo al colapso del sistema político europeo, como ocurrió con la ola parda de los años treinta del pasado siglo.
Una nota de la Unión Franco-judía por la Paz a propósito del apoyo de la derecha sionista francesa a los neofascistas y sobre el clima que rodea la campaña electoral de las elecciones parlamentarias en Francia
El Sur Global no se traga la reivindicación de victimismo colonial de Ucrania y después de Gaza desconfía cada vez más de los Estados clientes de Estados Unidos.
El delirio que se ha apoderado de los dirigentes israelíes les está llevando hacia la guerra con Líbano
Autor: Enrico Tomaselli
A veces, realmente no hay racionalidad en las decisiones tomadas por los dirigentes. Evidentemente, depende mucho del contexto y del pensamiento político-ideológico al que se refieran; un ejemplo es el de Adolf Hitler, que desde los años del putsch de Múnich hasta la víspera de la Operación Barbarroja mostró siempre una gran lucidez política y estratégica, para acabar cayendo presa de un auténtico delirio psicótico. Lamentablemente, algo parecido está volviendo a suceder y, paradójicamente, esta vez el protagonista es el líder israelí Netanyahu. Al menos a partir del 7 de octubre de 2023, su capacidad de liderazgo -como político de largo recorrido- se ha ido desvaneciendo poco a poco, y cada vez parece más gobernado por los acontecimientos, en lugar de ser él quien los gobierne. En esta espiral continua, en la que obviamente arrastra consigo a un país que -aparte de sus errores, por otra parte- se identifica en gran medida con su pensamiento básico, cada día se da un paso más hacia una nueva guerra, quizá más rápida que la ucraniana, pero sin duda mucho más feroz, y mucho más desestabilizadora. En cierto modo, Israel parece condenado a la compulsión de repetir.
El asalto de Hamás del 7 de octubre puede compararse a un terremoto que sacude un viejo edificio. Las grietas ya empezaban a aparecer, pero ahora son visibles en sus mismos cimientos.
Autor: Ilan Pappé
Más de 120 años después de su creación, ¿podría el proyecto sionista en Palestina -la idea de imponer un Estado judío en un país árabe, musulmán y de Oriente Medio- enfrentarse a la perspectiva del colapso? Históricamente, una plétora de factores puede hacer zozobrar a un Estado. Puede ser el resultado de constantes ataques de países vecinos o de una guerra civil crónica. Puede seguir al desmoronamiento de las instituciones públicas, que se vuelven incapaces de prestar servicios a los ciudadanos. A menudo comienza como un lento proceso de desintegración que cobra impulso y luego, en poco tiempo, derrumba estructuras que antes parecían sólidas y firmes.
Los hilos que mueven nuestra política-ficción se han hecho demasiado visibles.
Autor: Jonathan Cook
Vivimos en un mundo de política-ficción. Un mundo en el que los hilos que mueven los intereses de los superricos son cada vez más visibles. Pero se espera de nosotros que hagamos como si no viéramos esos hilos. Y lo más sorprendente: mucha gente parece realmente ciega ante este espectáculo de marionetas.