La situación es mucho más peligrosa que en la guerra fría

Sobre el anuncio de EE.UU. de retirada del acuerdo INF

Hace unos diez años asistí a un distendido cónclave de la mafia local en un bar de la populosa ciudad china de Chongqing. Una tertulia de seis o siete personajes de todo el país que manejaban en torno a una taza de te los negocios de aquella prodigiosa urbe, entonces aún en construcción. Me llevó un americano, quizá agente de la CIA, que mostraba gran familiaridad con todos ellos. Hablaban entre ellos con total desenvoltura de la próxima guerra. Enfrentaría, decían, a Estados Unidos y China. Me impresionó el consenso: el asunto de la guerra era inevitable y China saldría vencedora. De esa conclusión participaba hasta un dinámico capo de Taiwan.

Hablar de la posibilidad de una guerra, sino de su inevitabilidad, se ha convertido en tópico. Pero no en conversaciones de café, por desgracia, sino entre quienes toman las decisiones al respecto. Lo primero es grave cotejado con lo segundo: a diferencia de los años ochenta, la sociedad civil europea es hoy completamente ajena a ese peligro, pese a que las medidas y los discursos de los poderosos son inequívocos y deberían suscitar la máxima alerta social. Eso es lo que marca, precisamente, el Doomsday clock, el reloj del juicio final nuclear que mantiene desde 1947 el Bulletin of the Atomic Scientists y que este año marca las doce menos dos minutos, un nivel de alarma que no marcaba desde 1953 en lo más crudo de la guerra fría.

Un nuevo desastre

Todo esto viene a cuento del anuncio de que Estados Unidos se retirará del acuerdo  firmado en 1987 con la URSS en materia de prohibición de los misiles nucleares de alcance intermedio (INF), realizado el 20 de octubre por Donald Trump. La medida es un nuevo desastre que prosigue el desmantelamiento de los grandes acuerdos que ordenaron la tensión nuclear global entre las dos superpotencias e iniciaron luego, con Gorbachov, un importante desarme estratégico desde finales de los años sesenta del siglo XX; el acuerdo de no proliferación nuclear (de ámbito global pero cuyo primer artículo obligaba a los tenedores de la bomba a desarmarse), el acuerdo ABM de 1972 que limitaba los sistemas interceptores de misiles (con el fin de que no dieran lugar a la instalación de más misiles estratégicos -largo alcance- para escapar a su posible interceptación, lo que abría una escalada de proliferación sin horizonte), así como los sucesivos acuerdos de reducción de misiles estratégicos START. Siempre por iniciativa de Estados Unidos, esos acuerdos han sido anulados (ABM, INF), ignorados, o descafeinados. Eso último es lo que ocurrió con los acuerdos START a partir del firmado en Moscú en 2002, cuando se permitió que las armas retiradas no fuesen eliminadas, sino guardadas en el almacén, lo que permitía su reversibilidad. Aquel acuerdo acabó con el desarme real, es decir, vinculante, verificable y en un marco de disminución, para entrar en otra cosa.

Desde entonces todo ha ido cuesta abajo en el marco de la quimera de la hegemonía unipolar de Washington. Apenas hay garantías ni canales de comunicación contra lo que se llamaba MAD (destrucción mutua asegurada), pero las potencias nucleares están en contacto militar directo diariamente, con barcos y aviones de Estados Unidos provocando y acechando las fronteras de China y de Rusia, en el mar de China meridional, en el Báltico, en Europa del Este y en el Mar Negro, por no hablar de los contactos en el conflicto de Siria. En las actuales condiciones la posibilidad de incidentes o accidentes entre potencias nucleares es solo una cuestión de tiempo.

A los despistados que hablan de “responsabilidades compartidas” y de “expansionismo ruso” hay que enseñarles un mapa: esas fricciones no tienen lugar en el Golfo de México, ni en Canadá. La geografía (y la retirada de acuerdos y la cuantía de los presupuestos militares) delata al principal provocador.

Objetivo China

La retirada de Estados Unidos del acuerdo INF contribuye a esa insana degradación, incrementa el riesgo de guerra o accidente nuclear en Europa y al mismo tiempo está dirigida contra China. El acuerdo de 1987 impedía a Estados Unidos desplegar armas nucleares tácticas. Ahora, saliendo de el, Washington puede desplegarlas alrededor de China, una potencia no concernida por aquel compromiso, y de Corea del Norte, la obsesión del demente John Bolton, consejero de seguridad nacional de Trump.

La visita de Bolton a Moscú para explicarle a Putin la retirada del acuerdo ha supuesto una humillación en toda regla para el Kremlin, cuya obsesión y gesticulación en materia estratégica (recuerden los videos de Putin en su último discurso sobre el estado de la nación, el pasado marzo, jactándose de la nueva generación de misiles hipersónicos “sin análogos en el mundo”) está encaminada a ser tenido en cuenta por Estados Unidos. Eso no es fácil cuando la desproporción de medios es tan enorme: Washington se gasta 700.000 millones de dólares anuales en sus militares, mientras Rusia no llega a los 70.000, y eso sin contar a los aliados europeos de la OTAN que, sumados a EE.UU arrojan 950.000 millones. Bolton les ha dicho a los rusos que la retirada del INF no es contra ellos, sino contra los chinos. Imposible imaginar mayor ofensa a Putin que decirle: “contigo ni siquiera contamos”.

Más peligros

El Presidente ruso ha advertido, en buena lógica, que sin el INF, “si Estados Unidos despliega nuevos misiles (nucleares) intermedios en Europa, las naciones europeas estarán en riesgo de un contragolpe (ruso)”. Y en Pekín el Presidente Xi Jinping ha recibido el mensaje.

Xi comprende perfectamente que las sanciones y barreras comerciales de Trump no son una disputa comercial, sino una ofensiva directa contra el desarrollo y ascenso chino, es decir contra lo más sagrado de la política china. El pivot to Asia (despliegue del grueso de la potencia aeronaval americana alrededor de China), y el cuarteto militar formado en Asia con Japón, Australia e India, forman parte de la misma demencial arquitectura que la retirada del INF.

En un discurso pronunciado el jueves ante los mandos de la región militar del sur, responsables de la vigilancia del estrecho de Taiwan y de las islas en disputa, Xi instó a sus militares a “concentrarse en prepararse para luchar y ganar en una guerra”. “Debemos aumentar las maniobras para disposición al combate, los ejercicios conjuntos y las maniobras de confrontación para mejorar la capacidad de las tropas y la preparación para la guerra”. Casi simultáneamente, en el Foro de Seguridad de Varsovia, el ex jefe de las fuerzas militares americanas en Europa, Teniente General Ben-Hodges, lanzaba su pronóstico; “no es inevitable, pero creo que en los próximos quince o diez años tenemos una gran posibilidad de estar en guerra con China”. Más o menos lo que decían hace diez años mis simpáticos mafiosos de la tertulia de Chongqing, aunque sin el victorioso pronóstico que lo acompañaba…

Reacciones de la ASEAN, señales de la UE

El domingo concluyeron en la costa de la provincia de Guangdong (Cantón, China meridional) las primeras maniobras militares conjuntas de China con la ASEAN, la organización que engloba al grueso de los países de la región, muchos ellos en disputa territorial con China.  En ellas participó hasta Vietnam, seguramente el país de la región más receloso de China. Y coincidiendo con esas maniobras visitó Pekín nada menos que el primer ministro japonés, Shinzo Abe. El mensaje que arroja todo eso es claro: Asia Oriental no se deja implicar en una dinámica de bloques y no está interesada en la militarización de las tensiones propiciada por Washington. Ni siquiera Japón, India y Australia, miembros del cuarteto antichino organizado por Washington, están entusiasmados con esta jugada. En la Europa cuya seguridad y política exterior están hipotecadas por la OTAN, algo parecido a lo que emite la ASEAN es impensable. El agravio comparativo es inmenso.

Las potencias europeas tampoco están entusiasmadas con la retirada americana del INF que abre un escenario de tensión nuclear en Europa en el que los europeos pagan los platos rotos. Eso se suma al enfado por la retirada de Washington del acuerdo nuclear con Irán y al despecho por los nuevos proteccionismos y presiones comerciales de Donald Trump. En ese contexto, Angela Merkel y Emmanuel Macron aparecieron retratados el sábado en Estambul cogiditos de la mano con Erdogan y Putin tras firmar una búsqueda negociada y consensuada al avispero sirio que hasta ahora era para ellos un asunto de cambio de régimen. Y en la foto no estaba Estados Unidos. Aunque pequeña, es una buena noticia. No dan para mucho más: la UE está todavía muy lejos del sentido común.

La guerra no tiene futuro si los corderos no se dejan arrastrar al matadero, pero en Europa los corderos están entretenidos con otros asuntos y parecen enteramente ajenos al claro incremento del peligro de guerra que vivimos.

 

 

8 comentarios en “La situación es mucho más peligrosa que en la guerra fría”

  1. La medida la sacaron de la manga en respuesta a los sistemas S-300 entregados por Rusia a Siria que impiden las casi diarias matanzas de los otaneros y judios entre la población civil musulmana de ese pais.
    El retiro del INF seria en primer lugar con el objetivo de buscar que Rusia se preocupara por su propia seguridad y saliera del Medio Oriente dejando el campo libre para los bombardeos judeocristianos sobre los musulmanes y en segundo lugar meterle un poco de miedo a los países europeos que volverían a preocuparse por los misiles rusos y los convertiría en dependientes de los anglojudios los que llevarían mas misiles a Europa elevando el golpe nuclear de los rusos, para mas temor aun y tomar de esa forma los cristianos europeos de “rehenes atomicos” y tengan que bailar la música que le toquen Washington y Tel Aviv.

    Me gusta

  2. Estimado Rafael,
    Como siempre tu exaustivo artículo es muy interesante y este comentario no es una crítica a tu trabajo, sino un complemento.
    Seguro que sabes que una de las ideas de Mao, era acabar con el occidente capitalista mediante una guerra total contra USA. El tío razonaba así: la China tiene 1.000 millones de habitantes, USA sólo 300 y en una guerra nuclear, morirían unas 300 millones de personas de cada bando. Luego, no quedaría vivo ni un solo useño, mientras que en la China todavia quedaríamos 700 millones, suficientes para dominar el mundo.
    Lo que no decía, pero también quería, Mao, era sacarse de encima a por lo menos 300 millones de chinos para, recién, poder alimentar a los que quedarían.
    Creo que los del PC Chino de hoy piensan de igual manera que Mao. Y tienen iguales delirios de dominación del mundo. Como Hitler.
    Los analistas useños saben eso y se preparan en consecuencia. Los analistas europeos también lo saben, pero, como siempre, se hacen los tontos, mudos y ciegos. En consecuencia, la guerra es casi inevitable, aunque sea sólo por lo dicho, pero, por tambien por otras causas adicionales , que no viene al caso discutir ahora.
    Por otra parte, para Europa y el occidente, incluyendo Rusia, otro peligro tan malo como el anterior, es la islamización. En Holanda, la mitad de la población es ya islamista. En Bélgica casi igual. No todos serán fanáticos, pero, que una fracción de ellos lo sea, será suficiente para enloquecer a los gobiernos holandeses y a los holandeses también. Ahora, atentti, Rafael, lo mismo vale para Francia, España, Inglaterra, Bélgica , Alemania y Suecia.
    La islamización equivale, creo yo, a algo peor que morir en una guerra, caer en manos de los jeques árabes del Golfo y de tipos cómo Erdogan. Un ejemplo de cuya “bondad”, es el caso del periodista y de la mortandad infantil masiva de hambre en Yemen. Ayudada por Borrell, Sánchez y su PPPSOE y la realeza española en pleno.
    Y sigo. No se puede permitir que nadie se haga dueño del mundo, y los del PC Chino, mucho menos, qué de buenos, no tienen un pelo; al contrario, son lo más parecido que hay a los nazis. Si no me crees, ve a ciertos países del África donde hay compañías chinas explotando sus recursos y veras cómo, los pobres africanos ya están pidiendo que vuelvan los ingleses.
    En lo referente a explotar y maltratar trabajadores, los chinos hace rato que son los campeones. Es malo dejarles que sigan, pero, sería igualmente malo dejar que sólo los norteamericanos, y a bombazos nucleares, traten de impedirlo. Ya no hay tiempo ni lugar para europeos ciegos, sordos y mudos, pero siempre listos a sacerdote provecho de lo que quede después de una confrontación nuclear.

    Me gusta

  3. Siempre desde Brasil, alejado de la mano de Dios y territorio exhausto, observo la polìtica canina de los nuevos nazis hacia Trump, impedidos de consolidarse por falta de recursos. Seguramente acudiràn al FMI, al igual que Macri, para obtener dòlares carìsimos. La intenciòn del Broncas es emplear este gran paìs para invadir Venezuela y Bolivia presidiendo estos intentos, con el respaldo de los militares de la reserva, nostàlgicos de la dictadura. La ruptura de relaciones con Cuba es màs bien simbòlica y desatinada, aunque sujeta al mismo propòsito.Por ahora, Trump y su alcohòlico consejero, Steve Bannon, consiguieron enviarles viejos y despintados tanques.Los militares en activo pasan de ello,aguardando el desgaste este elenco de ladrones pardos. Pero cuando llegue el momento se opondràn. Eso es seguro, porque, con independencia de sus propias ideas, una guerra en estas condiciones da miseria generalizada, serìa catastròfica

    Me gusta

  4. Comparto con Poch su visión sobre la estrategia que está siguiendo EEUU con China, tratando de frenar o ralentizar su desarrollo económico en su camino hacia la hegemonía en el Este asiático. Es una estrategia que se inicio hace ya muchos años. Primero mediante tácticas de ‘engagement’, tratando de crear en 2008, y luego en 2011, un liderazgo compartido en Asia en tiempos de Obama (un especie de G2 entre China y EEUU), y que ante la negativa de Beijing el presidente americano respondió ese mismo año con una estrategia de contención militar (Pivote) que sigue en curso.
    Las medidas tomadas en estos meses por la administración Trump, la guerra comercial y la salida del INF, son acciones tácticas dentro de esa estrategia a largo plazo estadounidense. En concreto, la salida del INF podría estar tratando de embarcar a los dirigentes chinos en una carrera de armamentos nucleares, con los consiguientes costes para su economía. Recordemos que China tiene ya un fuerte programa de construcción naval y otro de misiles costeros.
    Por otro lado, durante la visita de Bolston a Moscú dejó claro que la medida va dirijido contra China, y no contra Rusia. De creernos este argumento, los EEUU estarían publicitando (y reafirmando) su compromiso (militar) con sus aliados del sudeste asiático (Japón, Corea y países del ASEAN).
    Si lo vemos así, como distintas acciones tácticas en el tiempo que van componiendo una estrategia, la situación de peligro nuclear que nos trasmite Poch se antoja un poco exagerada. No es que los europeos ‘pasemos’ del asunto. Es que la desproporción de medios militares entre ambos países hace que una guerra convencial o nuclear sea algo improbable. Al menos de momento. Habrá que ver como se decantan la guerra comercial y las alianzas en la región. Una vez que eso suceda, surgirán nuevas acciones tácticas, de uno y otro lado.
    Opino que la guerra, si la hubiera, está muy lejos. Pero por supuesto, siempre existe el riesgo de un ‘accidente’.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s