La Canciller fallida

Merkel ha dañado seriamente los tres pilares que rehabilitaron a la política alemana de posguerra: el Estado social, la integración de la Unión Europea y la política de distensión hacia Rusia conocida como Ostpolitik

 Todos loan su “liderazgo”. “¿Qué será de Europa?”, se preguntan tras el anuncio de Angela Merkel de dejar la presidencia de la CDU -bien pronto- y la política, en un par de años. El balance de esta canciller fallida, servidora de los poderosos, en su país y en el mundo, y sin más valores políticos que un fino sentido de la oportunidad, se ha perdido por completo en esta anticipada hagiografía.

Generación sin complejos

Merkel es la canciller de la “Quinta Alemania” , el nuevo país surgido de la reunificación de 1990 que solo apareció como evidencia a partir de la crisis de 2008.  Merkel es la representante de una generación de políticos alemanes liberada de los escrúpulos y complejos nacionales de la anterior Alemania, una nación dividida, ocupada militarmente y consciente de sus culpas históricas.

Merkel no tiene nada que ver con los Brandt, Schmidt o Kohl, gente que vivió la guerra (el primero de ellos hasta fue un raro y digno opositor al nazismo). Como ciudadana del Este, no vivió los complejos de un Estado, el de la RFA, fundado y levantado por ex nazis. Así que, consciente o no, recuperó la catastrófica idea de una “Europa alemana” intrínseca a su establishment, algo que nunca ha funcionado, porque no hay rastro de espíritu universal en la tradición del nacionalismo alemán, sino un torpe supremacismo, organizado, ciego y dogmático, que suele desembocar en ansias de dominio que acaban mal.

Sus tres desastres

Merkel, ha dañado seriamente los tres pilares que rehabilitaron a la política alemana de posguerra: el Estado social, la integración de la Unión Europea y la política de distensión hacia Rusia conocida como Ostpolitik.

Merkel ha mantenido el desmonte del rechoncho Estado social alemán emprendido por los socialdemócratas, cuyo sentido primero había sido restar argumentos al socialismo cuartelario de la RDA. Anexionada la Alemania del Este, ya no cabían restricciones solo quedaba lanzarse a todo vapor y sin trabas a la conquista exportadora. Recortes de subsidios sociales, explosión de trabajo precario y unos 15,5 millones de pobres y amenazados de exclusión, en un país que hasta los años noventa se caracterizó por una condiciones sociolaborales bastante decentes.

En ausencia de proyectos alternativos (Francia no estaba), la derecha alemana se dotó de una arquitectura europea a la medida de su economía exportadora y de su menguante demografía. Cuando estalló la crisis, hace diez años, ofreció una explicación nacional en línea con la ortodoxia neoliberal a lo que era un problema sistémico internacional. La austeridad que siguió al dumping salarial, todo ello presentado en un envoltorio moralizante de Pigs y virtuosos, destrozó la promesa de prosperidad y la perspectiva de nivelación entre los Estados miembros de la Unión Europea, conduciéndola en una dirección desintegradora. El euroescepticismo, una ideología razonable y lúcida a la luz de lo que ofrece el europeísmo realmente existente, ha quedado mayormente en manos de la extrema derecha, incluso en Alemania que hoy cuenta con el mayor grupo parlamentario de extrema derecha de todo el continente: 92 diputados de AfD, sin contar algunos compañeros de viaje de la CSU bávara.

El artificial conflicto con Rusia provocado por la ampliación de la OTAN y sus prolegómenos, ha enterrado la Ostpolitik, el contrito imperativo de llevarse bien con Rusia, lo que significa no ignorar sus intereses, para regresar a una dialéctica de tensión militar y sanciones dictada desde Washington. Merkel no ha contradicho nunca la hipoteca americana que la Unión Europea tiene en materia de política exterior y de seguridad, vía OTAN. Y cuando la derecha alemana lanza globos sondas soberanistas para sacudirse esa hipoteca, lo que se vislumbra parece peor que la enfermedad, por ejemplo el incipiente debate alemán sobre la oportunidad de dotarse de un arma nuclear…

Su aportación

La aportación de la merkeología a la política ha sido simplona, pero inequívocamente reaccionaria. Ahí está su concepto estrella: la marktkonforme demokratie, un cuadro en el que es la democracia la que se adapta al mercado y no al revés. De ahí a una limitada visión de mundo que conjuga el desmonte del Estado social con la competición en la globalización. Se trata de su 7/25/50: la Unión Europea representa el 7% de la población mundial, genera el 25% del PIB y responde del 50% del gasto social global, ergo para ser competitivos hay que recortar ese 50%.

Pocas ideas

En la RDA Merkel fue una ciudadana integrada, con responsabilidades y funciones en el sistema. Con la caída del régimen supo adaptarse y hacer carrera en el cuadro de la nueva Alemania. Sentido de la oportunidad nunca le ha faltado. Pero, ¿qué hay más allá de eso?: muy poca idea, y aun menos “valores”. Lo suyo ha sido, y continuará siendo en los dos años que le quedan, una administración de lo que hay: atender a los intereses de los poderes fácticos (su industria del automóvil, el mundo de las finanzas) y escuchar cuando se pueda el sentir mayoritario del electorado para mantenerse en el poder. Vio en marzo de 2011 que el accidente de Fukushima hacía electoralmente inviable su cerrada defensa de las nucleares, y cedió (al precio de volver a quemar más carbón que nadie). Vio la avalancha autoorganizada de migrantes procedentes de los desastres inducidos en Siria, Libia y otros lugares, y se puso, en otoño de 2015, una engañosa medalla liberal que paliara su mala imagen en Europa tras las protestas del verano de aquel año por el abuso del referéndum griego. Ahora Merkel anuncia su salida de la escena en dos años, consciente de que cualquier tiempo futuro será peor. Claro que no todo lo aquí apuntado es culpa de Merkel, pero ella ha sido la persona política europea con más poder durante un periodo aciago.

(Publicado en Ctxt)

7 comentarios en “La Canciller fallida”

  1. Pagara por la insubordinacion europea ante la exigencia anglojudia de la guerra total en medio oriente extendiendola hasta Iran. Supuestamente seria muy facil de manejar por su origen de Alemania Oriental, pero no resulto.

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  2. La millor manera, segons ens comentes, de ser competitius és deixar d’alimentar, és a dir, fer aprimar aquest estat social que, durant tantes dècades, ha estat l’enveja de molts europeus, per tant, es creu fermament que, aquesta pressió econòmica que recau sobre el teixit industrial- comercial, no fa competitius els seus productes davant d’una Xina que no té, o no sosté, cap estat del benestar ……. recordem-ho, de cap mena!, on s’explota als treballadors-res en algunes, moltes , de les seves fàbriques, no en les dels estrangers, remarquem-ho, és important aclarir-ho …….i on la corrupció comprèn tots els àmbits, siguin públics o privats, on el partit és tot poderós, fins i tot qualsevol merdeta amb carnet del partit pot fer el que vulgui amb qualsevol, si té ànsies de fotre’t.

    És cert que l’escalada armamentística -nuclear, amb tot aquest guirigall de l’ara i sóc i ara me’n vaig dels diferents acords, és molt temible i posa els pèls de punta, esperem que sàpiguen tenir seny .
    En un context estrictament econòmic, por fa també, quedar-se a sotavent de l’economia xinesa, ja que poden deixar-te al paire, desventats, pel que tampoc és gens bo per a cap país europeu, ja que, els xinesos, tenen comportaments molt infantils, o dit d’una altra manera, ells, s’ofenen amb massa facilitat quan alguns fan èmfasi en els drets humans, o donen suport als que ells consideren dissidents. Com tenen la paella pel mànec, tots aquells que gosin ficar-se en els anomenats assumptes interns (això a alguns ens sona molt, oi?) han d’estar disposats a assumir pèrdues econòmiques greus en els seus respectius països o en cas contrari, tal com va fer Dinamarca, empassar-se el gripau destituint al ministre d’exteriors, i demanant disculpes!! …… tot en un temps rècord de sis mesos si no volien que el seu país comencés a trontollar econòmicament. Això si és una baixada de pantalons en tota regla. Si l’economia depèn massa d’un sol país s’està perdut.

    Malgrat que no cal anar tan lluny per empassar-nos gripaus, només cal fixar-se amb España ,com l’Alt Tribunal, s’ha carregat els drets dels ciutadans, gràcies a la noquejada que els han fet els bancs.
    Ens ha quedat molt clar que els Poders Econòmics tenen als governs sota les seves urpes. Encara que alguns no ho sàpiguen, no passa el mateix a la Xina, el Nou Gran Timoner, tot ho pot, per la qual cosa també mana en l’economia, de moment!!!!.

    Mercès per fer-nos reflexionar.

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    1. Sin duda alguna, Merkel y Hitler guardan diferencias, no sin embargo en la cuestión de nacionalismo imperial, practicado a pie juntillas por ambos, sumiendo a la sociedad en las miserias concomitantes del Neoliberalismo, que la ex ossis practicó sin ambagues en la Gran Alemania que hoy comanda la UE, también y a diferencia de Hitler, sin disparar un solo tiro, con la expresa ayuda socialdemócrata

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  3. Creo que fue Heidegger quien preguntó-escribió alguna vez sobre qué era pensar. La respuesta está aquí: esto es pensar, lo que hace RPdF. Pensando a contracorriente además, lo que es mucho más difícil, lo que exige más valentía, más coraje político-intelectual.
    (Por cierto, hablando de Heidegger, aprovecho para recordar a los más jóvnes la tesis doctoral sobre su gnoseología de Manuel Sacristán: “Las ideas gnoseológicas de Heidegger” (Crítica, 1995, edicióny presentación de Francisco Fernández Buey). Yo no sigo bien la que fuera tesis doctoral del traductor de “El Capital”, mi heideggerismo es de cuarta regional no preferente, pero la presentación y el capítulo crítico final son deslumbrantes…
    Perdón por el añadido).

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  4. Rafael, cómo siempre, en tu artículo demuestras la capacidad de análisis y el espiritú crítico qué te anima, en contraste con la mayoría de los periodistas européos qué sólo muestran una relación de antipatía- admiración por los alemanes y por la Merkel y ahí se quedan. Al mismo tiempo, cómo dices tú, los alemanes han aprovechado la coyuntura para librarse de los escrupulos y complejos qué les aquejaban por los daños causados en dos guerras mundiales, cosa admirable en vista de las decenas de millones de muertos qué han dejado regados por toda Europa.
    Por otra parte, es cierto, a la vista de la rapidez con la cual los alemanes han levantado su páis de las ruínas, uno queda impresionado. Pero, justamente, ese éxito, llevó a otros a preguntarse: ¿ cómo han podido hacerlo? ¿ Se trata de una genialidad innata? ¿ De un grán nacionalismo, qué les hizo aguantar sacrifícios qué otros no habrían soportado? ¿Del Plan Marshall? Haciendo abstracción de lo de la genialidad innata, qué no es cierta, las últimos tres factores influyerón, seguro. Sin embargo, eso no puede ser todo, pensaba yo, aunqué no podía dar con la clave.
    La respuesta apareció por casualidad, y me la dió un alemán, un profesor universitario y un hombre integro en el mejor sentido del término.
    El relato es como sigue. Con motivo de la quiebra financiera griega, la prensa amarilla alemana se cebó con los griegos. Los alemanes montarón un concurso de insultos contra el pueblo griego: qué son vagos, qué trabajan varias horas menos por día que los alemanes, qué se jubilan años antes qué los alemanes, qué viven de la plata qué les tiran los turistas alemanes, qué se la pasan jodiendo, qué nunca pagan sus deudas externas con los banqueros alemanes, etc. , etc.
    Hete aquí qué, en plena euforia insultante, apareció el profesor aleman al cuál me refiero. El señor hizo una serie de declaraciones durísimas en contra de los alemanes y qué desmentían todas y cada una de las barbaridades qué estos afirmaban de los griegos. Una de sus denuncias fue especialmente impactante y me aclaró, definitivamente, el orígen del renacimiento alemán de postguerra.
    Refiriendosé a la acusación de la supuesta falta de seriedad de los griegos a la hora de pagar las deudas contraídas con los bancos alemanes, el profesor afirmó, no sólo qué eso era totalmente falso,sino qué quienes nunca, jamás, habían pagado sus deudas erán, justamente, los alemanes. Casí al mismo tiempo, me enteré de cómo había sido la relación de los alemanes con los griegos durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando los nazis invadierón Grecia, matarón a 500.000 griegos. No contentos con eso, obligarón al gobierno griego a “prestarles”, muy generosamente, 3.000. 000.000 millones de US$. Cómo dijo el profesor alemán, esa deuda, cómo todas las demás contraídas por el Estado Alemán, nunca, jamás, fue pagada. Eso mismo hicierón los nazis con otros países.
    ! Ahí está el secreto del éxito alemán¡ En efecto, si te “prestas” plata a millonadas y luego “olvidas” honrar tu deuda, te sacas de encima el mayor fardo qué aqueja a todos los demás países, al mismo tiempo qué les sacas todas las ventajas posibles. Pero, si, además, te consigues un perro guardían, USA, qué impide que los países a los cuales debes te cobren, ganaste la lotería por partida doble y triúnfarás en toda la línea.
    Ahora, cabe la pregunta, ¿ qué pasaría si el gobierno griego, por dar un ejemplo, decidiera llevar a Alemania a una Corte Internacional de Justícia para obligarla a pagar la plata, interéses y mora incluídos, qué se llevó por la fuerza? Si la Corte fallase en favor de Grecia, Alemania entraría en una quiebra total, definitiva, histórica y no se volvería a parar nunca más. ¿ Cómo es eso? Ahí va.
    En el bachillerato uno aprende sobre el Interés Compuesto. Nos enseñan una simple fórmula para calcular el monto adeudado M, despues de n años, cuando uno se presta un capital C a una tasa de interés I. Hagamos el cálculo con C = 3.000.000.000 US$, I = 6%/año la LIBOR, n= 70 años. ¿Cuanto da? : 17 millones de billones; o sea, 17 seguido de 18 cifras.
    Una cifra casi inimaginable, la hagamos digerible. El PIB aleman es de 4, 7 millones de millones de US$, más o menos, dividamos la cifra anterior, los 17 millones de billones entre los 4,7 millones de millones y nos sale qué Alemania le debe a Grecia un montón de PIBS y, por tanto, Grecia es la dueña real de Alemánia, además de no deberle nada, claro

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