La desaparición de los glaciares que alimentan a 2000 millones en Asia complicará en extremo las cosas este siglo.
Recorriendo los confines noroccidentales de China, el viajero se sorprende hoy al constatar que hasta hace solo unos mil años en pleno desierto de Taklamakán, en el actual Xinjiang, había importantes asentamientos humanos. La sequedad del ambiente en uno de los puntos del planeta más alejados de cualquier océano, ha preservado restos de asentamientos -y hasta de árboles frutales- que habían sido florecientes hasta el siglo VIII y que filtraron todo tipo de influencias, persas, chinas, indias, y helenísticas a lo largo de la ruta de la seda. ¿Cómo podía vivir, e incluso practicar la agricultura y la ganadería, toda aquella gente en un medio hoy completamente inhabitable y carente de vegetación? La respuesta a esta pregunta está en el agua. Continuar leyendo «Una advertencia desde el Himalaya»
